Kilimanjaro en Bicicleta con DT1

En 2018 después de terminar la Titan Desert, me trace como meta escalar el Kilimanjaro a sus 5.895 m.s.n.m en bicicleta.

Quiero compartir mis experiencias porque las personas con DT1 con frecuencia son olvidadas e incomprendidas. La DT1 es una enfermedad compleja, implacable, inexplicable, cruel, exigente, debilitadora, devastadora, agotadora, incurable y crónica y con todos estos ingredientes tengo que enfrentarla y vivir cada minuto de mi vida, es una constante y perpetuo acto de caminar en la cuerda floja.

Ninguna condición física nos dice cómo debemos vivir, nosotros marcamos el camino. Para mi el ciclo montañismo y sus retos son parte del tratamiento para mi diabetes, como lo es la actitud positiva y como lo es la insulina.

Todo tiene un lado positivo la diabetes también lo tiene, al principio me quito mucho pero poco a poco y tras mucho esfuerzo se va equilibrando la balanza de la vida.

Cuando me diagnosticaron me dijeron que practicar deportes de resistencia, de fondo, de fuerza, no era la mejor idea, pero demuestro desde el ejemplo que esto es un completo mito. Pues con una buena alimentación, ser juiciosos en todos nuestros procesos del manejo de la insulina y demás podemos continuar nuestra vida como cualquier otra persona.

Encontré que la bicicleta es una solución simple para una enfermedad compleja y también encontré que con diabetes se pueden hacer cosas extraordinarias. He aprendido que no hay enfermedad en el camino que no se pueda aprovechar para su propio crecimiento, no es el fin del mundo es el comienzo de uno nuevo.

Los retos con diabetes son un ejercicio a la libertad, nos abre nuevas formas de vivir.

Con diabetes la vida no es un camino de rosas, también es muy injusto saber que nunca tenemos un descanso, ni siquiera cuando dormimos, nos puedo despertar una hipoglucemia en cualquier momento y no pregunte porque, solo hay que actuar rápido, a la acción, a cualquier hora.

Es una enfermedad de titanes que agota demasiado. Debemos cambiar la actitud de víctimas a protagonistas, convertir dificultades en oportunidades.

Hasta el momento he llevado la enfermedad en el silencio de mi alma, pero de ahora en adelante tendrá vida propia para inspirar.

Quiero viajar con la diabetes a lugares donde nunca ha estado y llevarla a personas que no saben de ella, quiero cambiar la percepción de las personas con diabetes que hayan tenido malas experiencias  y sientan miedo de dar el primer paso, a esas personas quiero que llegue este mensaje, quiero que también llegue a la sociedad, que no se asusten cuando sacamos una jeringa para inyectarnos, quiero inspirar a otros para que luchen por su potencial que todos tenemos en nuestro interior.

Quiero también llevarla a ríos hermosos, a desiertos, a montañas, a playas, a países y a donde se necesite.

Cada entrenamiento es un reto y un desafío, siempre he ido con mis miedos, aprendiendo con cuidado a base de prueba y error, un proceso autodidacta que se me adapta bien, escuchando el cuerpo y poniendo cuidado a mis sensaciones.

Tenemos que mirar más lo que tenemos que lo que nos hace falta.

También quiero agradecer a todas personas que conocí y me ayudaron para que este sueño se hiciera realidad, pues estoy completamente seguro que sin ellos no lo hubiera podido llevarlo a cabo.

One Comment
  1. Amigos que a diario nos inspiran a lograr nuestros sueños y metas. Los invito a conocer su historia.

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