No existen límites...

No existen límites...

Desde niño siempre fui apasionado por vivir aventuras de todos los calibres, hay que trascender el miedo a otro nivel para seguir viviendo…

Lugares donde he estado.

El Salvador, Panamá, México, Canadá, Brasil, Estados Unidos, Bolivia, Perú,  Ecuador, España, Andorra, Italia (10 veces), Francia (12 veces), Inglaterra, Tailandia (6 veces), Vietnam, Indonesia, Isla de Bali, Isla de Lombok, Isla gili trawangan, Isla Meno, Isla Air, China (15 veces), India (6 veces), Nepal (4 veces),  Hong Kong (2 veces), Macao, Marruecos, Kenia, Tanzania, Isla de Zanzíbar, Isla de Pemba en el Océano Índico.

Grandes Viajes.

Travesía Río Amazonas desde el triangulo Amazónico hasta la desembocadura del Río en Belém de Pará, bordeando la costa del Brasil hasta atravesar Corumba frontera con Bolivia, cruzar todo Bolivia, Perú, Ecuador hasta llegar a Colombia.

Todo alrededor de India desde Varanasi (Río Ganges), Channei, Golfo de Bengala, Madurai, Bangalore, Bombay, Ahmedabad, Gokarna, Mar Arábigo, Goa, Rajastan, Delhi, Rishikesh, Himalaya.

Estados Unidos desde el sur hasta el norte, La Florida hasta las Cataratas de Niagara, y desde el este hasta el oeste, Miami hasta los Ángeles

África 1.500 kilómetros en bicicleta desde Nairobi – Kenia hasta Isla de Zanzíbar – Tanzania con cumbre en el monte Kilimanjaro 5.895 m.s.n.m. el más alto del África.

Desiertos.

Desierto de Sahara y Desierto de Rajastan (India).

Ciudades de otros países que he estado por poco tiempo.

Moscú (Rusia), Frankfurt (Alemania), Ginebra (Suiza), El Cairo (Egipto), Estambul (Turquía), Doha (Catar), Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), Caracas (Venezuela).

Lugares destacados.

Lago Titicaca, Machu Piccu, el Oasis de Jericocoara, Kilimanjaro, Nevado de Ruiz, Sierra Nevada de Santa Marta, Río Atrato, Río Ganges, Bancos de arena Océano Índico, Playas de Indonesia, Playas del sur de Tailandia, Pirineos, Los Alpes, Dunas del Sahara, Cataratas de Niágara, Río Amazonas, Parque Tayrona, La Costa Brava y muchísimos sitios más.

Y por supuesto lo primero que conocí antes de salir al mundo fue mi hermosa Colombia, casi todos los departamentos y cientos de pueblos desde Ipiales hasta Punta Gallinas y desde el Chocó hasta Arauca.

Me encanta ir de aventura, hacer cosas inusuales, me gusta la incertidumbre de lo desconocido e inhóspito, lugares lejanos y desconocidos cuanto más difícil de llegar mejor, playas desiertas, ver cielos abiertos y estrellados, el maravilloso paisaje que tiene el planeta tierra para ofrecer, salir de la zona de confort, me gusta estar en movimiento y explorar el mundo ya sea caminando, en autobús o en bicicleta, todo este viaje me ha enseñado el arte de confiar.



Desde la panza de mi madre yo ya estaba apurado por recorrer el mundo, cuando termino un viaje ya estoy preparando el otro.

De pequeño mi padre compro un libro gigante el Atlas del mundo y 3 tomos de una enciclopedia que se llamaba las culturas del mundo, desde ese momento me volví adicto a los mapas, cada noche dormía con esos libros soñando que yo quería visitar todos esos lugares diferentes, aprendía el nombre de países, mares, montañas, desiertos, lagos y quería ver todas aquellas culturas diferentes; con especial fijación en la India.

Esta es la prueba desde el ejemplo que todos los sueños son posibles, pero viajar es como todas las drogas requiere un aumento constante de dosis.

En mis viajes nutro el alma para crecer como persona y siento que recorrer el mundo es estudiar en la universidad del saber.

Viajar y aventurar es algo más que desplazarse, es percibir el mundo que te rodea con los 5 sentidos, es ver, tocar, oler, saborear y oír.

Me gusta el aroma de los caminos, de los mercados y bazares más remotos; me gustan los rituales y plegarias de distintas religiones desde el Budismo, Hinduismo y otras religiones, me emociona la cotidianidad de otras culturas.

Hice que mi cuerpo fuera un buen amigo del viento, de la mala climatología, de la distancia, del calor, de las aparentes comodidades cotidianas, hice que mi cuerpo este alerta ante los peligros que a veces acechan en el camino, desperté mi intuición para estar atento y saber afrontar las inclemencias del tiempo.

Nunca tengo planes fijos todo es cambiante como la vida misma, el camino dictamina el sendero a seguir.

A muchos de los lugares donde voy los nativos me preguntan que a donde voy!!! y yo les contesto que al fin del mundo…se quedan pensando y sonríen, es un buen origen para establecer una conversación y terminar invitándote a tomar un té o café, y hacer un alto en el camino.

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